sábado, 16 de mayo de 2009

Tormenta Pasajera


¡Oh tiste mar! ¿Por qué has llorado esta noche?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué eres tan infeliz si eres lo más hermoso que han visto mis ojos?
¿Por qué es que no he visto tu alegría reflejada en tus tormentas majestuosas?

¿Es, acaso, que lloras por tu amor?
¿Es, que nunca podrás ser feliz nuevamente sin ella?
¿Es, que la extrañas como el Sol extraña a la luna día tras día?

No te he visto bailar desde que eras uno con ella
Desde que el día y la noche contemplaban tus momentos a su lado
No te he visto reír desde que estabas enamorado

Ella llegó una noche de invierno, ese invierno en el que estabas tan solo y triste
Te sedujo con la brisa que anuncia su llegada
Su aroma te paralizó enseguida
Con sus manos acaricio suavemente tu rostro
Jugaba contigo mientras el cielo obscurecía
Finalmente se entregó a tus brazos
Llovió por horas, por días, llovió mes tras mes, durante 46 años
Hacían el amor noche tras noche
Unidos para siempre en esa tormenta de eternidad

Lluvia pasajera, Tormenta duradera
Brisa seductora, Mujer destructora

Te usó para su diversión
Te sedujo y te abandono
Sus delicadas manos dejaron de acariciarte
Solamente porque era tiempo de alejarse

El cielo volvió a ser azul
Las nubes abrían paso al sol
Ese Sol que no se canso de repetirte que fue una pobre aventura
Y esa Luna que te repetía a cada segundo lo hermoso que fue
La arena te consolaba mientras llegabas y te marchabas lentamente

Pero en el fondo de tu océano sabes bien
Que aunque sea solo una tormenta pasajera
Regresará y volverán a ser felices
Pero en la superficie sabes que volverá a marcharse
Que te dejará con esta herida que aún no puedes olvidar

¿Y yo que te digo?
Te repito, ¿Qué caso tendría una eternidad a su lado sin amor,
Qué un segundo apasionado que jamás podrá ser olvidado?

jueves, 30 de abril de 2009

¿Quién?

Debilitada en silencio
Sin saber amar ni ser amada
Alejando al ser inmenso
Al borde de la esperanza

Se quedó
Triste y en silencio
Se quedó
Sola y en suspenso
Se quedó
Triste y sola al borde de la locura
Se quedó
Sola y en amargura

Simplemente inmóvil se quedo,
Sola y triste falleció

¿Quién será ahora la dueña de tus ilusiones?
¿Quién será ahora la dueña de tus ambiciones?
¿Quién podrá quitarte esos sueños tristes y vacíos a tu vida?
¿Quién podrá quitarte el dolor de este día?

¿Quien será ahora el amor de tu vida?

miércoles, 11 de marzo de 2009

EL CUARTO AZUL



Caminando sin rumbo por este mundo de paredes azules sin realidades ocultas ni verdades inciertas, caminé, vagué, me perdí y sin mas explicación, encontré los sueños de gente fuera de si, perdidos al igual que yo, vagando y mostrándome sus más intimas telarañas de sombras y gritos, dolor y desesperación, sus pensamientos, sus mas ocultos deseos carnales, sus ilusiones; pero lo que mas me perturbo, fue la tranquilidad de un recuerdo fugaz que uno de ellos me lanzó con una mirada atroz.

Con sólo mirarme se adentró en mi ser, en mi alma, sentí un escalofrió que recorría lenta y desesperantemente todo mi ser, es mortificante solo recordarlo, aún siento el frio que sentí esa noche, me paralizo al igual que en ese momento con el simple hecho de pensarlo nuevamente, en fin, ¿en que iba? ah si!, con esa mirada desquiciada, pude ver todo lo que ese ser inhumano me pudo mostrar, quería que sufriera como el lo hacía, una por una me fue mostrando sus mas aterradoras pesadillas.

Un rostro enorme apareció frente a mis ojos repentinamente, mi respiración se agitó, mi corazón palpitaba desesperadamente, era aterrador, horrible, asqueroso en cierto punto, sin embargo quedé hipnotizada por esos enormes ojos amarillos, la niña era color negro, se podía ver el vacío y la frialdad de su alma en cada milímetro de esas enormes ventanas de la perdición; no se si era parte de estar bajo el hechizo de esos ojos o fue algo externo lo que produjo en mi una sensación de debilidad, mi cuerpo desfallecía, traté de huir en cuanto los grandes ojos apartaron su vista de mi, pero me fue imposible, mis piernas pesaban una tonelada cada una, era imposible siquiera moverme un milímetro, trate de gritar de desesperación, mi voz se había ido, desesperadamente volví a intentar gritar, lo cual me fue imposible esta última vez sentí unas manos heladas que rodeaban mi cuello, me sujetaba tan fuerte que no podía tragar saliva y mucho menos respirar, intenté e intenté zafarme de ahí, no pude, mis brazos pesaban aún mas que mis piernas, sentí como mi esencia se agotaba segundo a segundo, estaba muriendo.

Al parecer este extraño ser solo quería verme sufrir, me soltó y caí casi inconsciente, tirada sobre, lo que creía yo era suelo firme, pude sentir como todo comenzó a moverse, parecía un temblor, cuando recobré mis fuerzas trate de correr, buscaba una salida, algo que me sacara de esta horrible pesadilla, mi corazón se podía ver tras mi blusa, era exagerada mi forma de respirar, a ratos me faltaba el aire, por otros momentos mi respiración era obstruida, sentía que había demasiado aire, como cuando vas a gran velocidad y sacas la cabeza por la ventanilla del automóvil y algo te impide respirar, casi te ahogas, pues así me paso pero ninguna corriente de aire sacudía mi cabello.

El piso comenzó a caer tras mis pasos corría sin salida ni rumbo, al fin me rendí tras el cansancio, caí y mientras bajaba sentía un calor que aumentaba conforme la caída avanzaba, mi piel comenzó a no soportar el calor que de pronto se convirtió en una horrible bola de fuego que rodeaba mi piel, sentía como mi carne se quemaba, mis gritos de dolor eran mudos y sin sentido, nadie podía salvarme, era una hoguera y me estaban quemando viva, mi carne se consumió y aun yo seguía gritando de dolor, mi esqueleto se retorcía, mis huesos al fin se calcinaron, la ultima porción de mí desapareció junto con el intenso fuego que me rodeaba, todo quedo en calma y yo seguía tirada en medio de estas paredes azules.

Lo más horrible fue enloquecer, me perturbó tanto. Pasó el tiempo y se presentaban oportunidades de salir en libertad, jugaban conmigo al igual que un experimento, al igual que una rata de laboratorio, abrían una puerta en la pared mas lejana del rectángulo azul, me llamaba con una luz cegadora, corría y corría, nunca logré llegar antes de que esta se cerrará, esperaba horas para que otra puerta se abriera, cuando llegaba a pasar ocurría lo mismo y lo mismo y lo mismo y lo mismo, hasta que enloquecí.

Hasta mi mente jugaba conmigo, arranqué mis extremidades una por una, solo una mano me quedó, dolía, y mucho!, pero era necesario, si no lo hacía los otros no volverían por mi, litros y litros de sangre salían donde antes estaban mi brazo, mis piernas, la sangre no era suficiente, al parecer no podían olerla, era muy poca.

El tiempo pasó la sangre aun salía pero era aún muy poca, mis uñas eran grandes y filosas, así que con ellas logré sacar mas sangre de mi estomago, de mi cuello, era desesperante, si ustedes hubieran estado en mi situación hubieran hecho exactamente lo mismo, un ojo era suficiente, tal vez si olían mis órganos en combinación con mi sangre regresarían por mi, mi corazón latía y esta vez pude verlo, jugaba con el y comencé a hacer trenzas con mis tripas y con mis arterias vacías hice un hermoso chaleco que uso hoy en día.
He perdido la noción del tiempo, no se que día es, que hora ni si volverán algún día por mi. Sigo perdida en este cuarto azul, llegan y llegan mas victimas, ninguna es la elegida, necesitamos su sangre y ninguna ofrece mas, somos demasiados los que vagamos en la habitación azul, perdidos, caminando, algunos gritan, algunos creen que son libres y quieren volar, unos más se sientan tristes esperando que ellos lleguen y nos lleven a la realidad; Yo esperó que algún día pueda volver a ver la luz real sin tener que arrastrarme de puerta en puerta viéndolas cerrarse ante mis ojos, sin tener que gritar al recordar como caí en esta infernal casa de locos, en este cuarto azul.

jueves, 12 de febrero de 2009

EL HOMBRE QUE LE MIRABA



Cotidianamente bajo la sombra de los sueños de algún rey, virrey, conde o Dios, comenzó a imaginar su música, movimientos, colores y sabores, que en ese instante no pretendía experimentar.
Vio pasar al menos 200 personas en 15 minutos todas ellas a prisa, corriendo, con caras largas, de seguro estaban cansados de sus días tan pesados.
El paisaje era hermoso y ninguna de esas personas se tomo 2 segundos para contemplarle, obviamente tiempo era lo que menos tenían, varios en pares, grupos de 4 o mas, algunos otros solos, pero ninguno podría admirar lo que ella admiraba, la vista era la misma para todo aquel que pasara frente a ella, pero indudablemente ella lo veía todo diferente.
A pesar del ruido, la muchedumbre, el calor y el cansancio ella sonreía, respiraba grandes y profundas bocaradas de aire, quizá no el más puro de su región pero si uno de tranquilidad, al menos para ella.
Ahí fue cuando lo vio, enigmático y simplemente resplandeciente, cruzando el mar de gente que los separaba, se observaron por largo tiempo, tratando de adivinar que pensaba el otro, adivinando sus gestos, tratando de descifrar sus movimientos; ella quería, en varias ocasiones, sonreírle, pero las dudas y la distancia se lo impedían, sin mencionar su increíble timidez.
El por su parte trato muchas veces de tomar la iniciática y cruzar el peligroso mar de gente que con prisa lo detenía, pero igual que ella las dudas se lo impedían, podría estar esperando a alguien, quizá ni siquiera había notado su presencia, tal vez no quisiera conocerle en lo mas mínimo y seria rechazado una vez mas.
Así que se quedaron mirándose como antes de los arranques de iniciativa fallidos, ambos solos y simplemente admirando lo salvable del mundo que les rodeaba; se encerraron en un mundo donde omitían los gritos de oferta de la señora que vendía sus productos a unos cuantos metros de donde ella estaba, los niños gritando y corriendo, otros cuantos que lloraban a pulmón abierto por el capricho del nuevo juguete de moda, la gente enfurecida por un simple pisotón, accidente, por supuesto cosa que el accidentado no comprendía y en su enojo gritaba y empujaba a plan de pelea.
Todo era simples murmullos que se escuchaban tenuemente a lo lejos y dentro de su burbuja lo único que se escuchaba eran sus pensamientos, conversaciones con el otro, todas ellas imaginarias, acciones que podrían pasar si alguno tomase la iniciativa de dirigirse la palabra.
No se conocían y sin embargo tenían esa fuerte necedad de querer hablarse, el misterio y la imaginación eran su pincel para este cuadro de soledad.
Podría haber pasado más de un día y ellos sentían que el tiempo se había detenido para observarlos.
Rompiendo al fin su burbuja de misterio paso un gran bulto negro corriendo y a gran velocidad, o al menos así lo deseaba, golpeando por error al enigmático hombre que cruzaba la multitud , lo tiró y quedo tumbado con la espalda prácticamente adherida al piso, al ver tal accidente ella salto de su sombra y trato de correr para ver si se encontraba bien aquel hombre que cruzaba su mirada, en su desesperación golpeo accidentalmente varias personas con las que se cruzaba, finalmente logro llegar con el hombre tirado en la acera, lo vio inconsciente, no había sangre, pero su gran imaginación, combinada con su paranoia hizo que pensara lo peor, quitando de jalón en jalón a los chismosos que lo rodeaban llego hasta su cuerpo inmóvil, tocos sus manos y trato de ver si había pulso en sus muñecas, su respiración se agito cada vez mas, sus propias manos temblaban al esperar lo terrible, casi palideció al no encontrar pulso alguno en sus muñecas, procedió rápidamente al cuello, trato y trato, pero inútilmente recorrió su cuello sin resultado alguno, no sentía su pulso, termino al fin de palidecer la mujer, pronto la gente rodeo sus cuerpos y sin saber cuando, el ambiente enmudeció, no sabia que hacer, ya que no le conocía en lo absoluto, sus emociones se confundían unas a las otras, su rostro pálido e inmóvil comunicó a la gente frente a ella la terrible noticia, el hombre que le miraba había muerto. Casi sin pensarlo la mujer de rostro blanco frente al cadáver se puso de pie y se marcho dejando al que imagino en unas horas una conversación agradable y amistosa, dejando al hombre que le miraba.

miércoles, 4 de febrero de 2009

y asi murió



sobre el lumbral de los sueños, en un mar de profundo misterio, recordó esa sensacion que jamas logró sentir, vió lo que jamas llegó a ver.

se unió al sonido de la nada y recorrio el viento con las manos, imaginó su vida en un instante y paró en el recuerdo mas fuerte, el que marcó su vida, sus recuerdos, el unico que cambiaria su existir; Recordó el momento de su muerte, ese tragico instante de ebriedad, de sentirse ligeramente bien para acabar sus minutos en este tiempo. La muerte de su cuerpo, para nacer puramente en alma, renombrar sus memorias y simplificarlas a un leve suspiro que alguien en algun momento en un instante insignificante tomo de la nada para convertirlo en lo que fue su vida.

Todo fue lento y sin dolor, la gnete gritaba y sus sonidos eran solo luces brillantes y opacas que creyó ver, su respiracion cambió, era rapida y sin ritmo alguno, una extraña sensacion recorrio sus la puta de sus pies, recorrio sus piernas, su cadera, pasó por su abdomen, llego a su pecho y termino en su frente, fue lo ultimo que sintió; ahora no escuchaba nada que le pareciera importante, solo balbuceos, llanto y gritos que se escuchaban a lo lejos.

El tiempo es eterno, pensaba mientras veia pasar los segundos ante su rostro inmovil,
La vida es un instante, reflexionaba mientras trataba de recordar docenas de memorias olvidadas entre tantos y tantos momentos desperdiciados.

Al final se sentó frente a su cuerpo, reclamando, llorando, gritando de rabia ante su vida desperdiciada, pensando simplemente, "todo para nada".

jueves, 13 de noviembre de 2008

Sueños


"podras llevarte mi carne,
mi piel, mis ojos,
mis sentidos,
incluso hasta mi alma,
pero jamas me qitaras la inspiracion,
esa hermosura de amar, de querer, de soñar,
de soñar tan solo para despertar, para caer a esta cruda realidad,
¿y si los sueños fueran la realidad?
¿y si la verdad no fuera mas qe una mentira?
caeria fragilmente ante la debilidad de las hojas en otoño,
saltarian sobre mi,
temiendo ser descubierta me ocultaria
cegaria mis pasos
borraria mi existencia
borraria mi historia
mi vivir
mi amor
borraria todo aquello qe no puedo esconder tras abrir los ojos noche tras noche

tendria miedo de seder,
de volver a amar
de tener ganas de reir
de llorar en tu hombro
pero no es mas que un sueño, soledad
no es mas que una ilusion, querida amiga
todo una farsa una mentira

mejor seguire soñando que sueño con volver a encontrarte tras esos lindos pensamientos, en esos trazos de caricatura,
en esa linda mirada,
en esos labios lindos y delicados,
en ti, en tu querer, simplemente en tu pensar..."

sábado, 1 de noviembre de 2008

Carta de una Amante


No quise intervenir señorita,
pero aquel a quien dice amar,
ese hombre de sonrisa encantadora,
de mirada dulce,
no es mas que un farzante,
que le ha tomado por una tonta,
que le ha visto la cara de imbecil,
ese hombre de manos suaves,
de piel terza y apasionados labios,
ese con quien comparte habitacion,
ese que enamora a cada suspiro,
que seduce con sus bellas caricias,
ese que sabe amar a cada noche de pasiones,

el hombre de sus sueños, pensara, su marido, afirmara, si, de el es esta descripcion,
y tengo que confesar que soy la causante de esas escapadas nocturnas,
esa por la cual se queda a trabajar hasta tarde algunos dias,
la dueña de ese labial en sus camisas,
si, el que ha querido ignorar,
pensando que es un juego y nada mas,
una aventura que pronto acabara,
ya no importa, piensa, ya que esta segura le perdonara,

Pero ya no hay por que llorar señora mia,
basta de esconderce en el armario, me ha dicho,
basta de escapadas temiendo ser descubiertos,
ya no le mentire mas a mi mujer, me asegura
pues sere yo la que le comunique, que sera mio de tiempo completo,
ya que mis labios le han gustado mas que sus desdichas de pareja,
que le ha gustado mi cuerpo que es suyo cada noche, cuando el suyo lo es cada mañana,
que mi pasion le atrajo mas que su amor de niños,
que mis caricias le seducen mas que sus gritos,
en fin señora, creo que ambas amamos al hombre perfecto, y este solo se descontrola por una, yo.

no se preocupe mas, que yo le cuidare,
duerma tranquila esta noche, pues ya no le queda nada por descubrir,
ningun enigma que le perturbe,
duerma bien, que yo lo hare mejor.

atentamente
La fiel amante